El comienzo de la actividad se remonta a más de 35 años atrás, cuando los primeros mensajeros llevaban los rollos de película de un cine a otro.
Para la caída de Raúl Alfonsín, y en los inicios del "menemato", se asomaron las primeras camadas de trabajadores motorizados como consecuencia de las nuevas necesidades empresariales y de la pobre situación económica y social.
Aparecieron miles de jóvenes que con la indemnización en la mano se compraban una moto y, de esta manera, encontraban una salida a la desocupación. En las provincias, la actividad ni siquiera está delimitada y toma otro nombre: "los mandaderos". Con esta denominación, los trabajadores se ven obligados, no sólo a hacer tramites, sino a realizar todo tipo de tareas como cortar el césped, pintar paredes, o ir al supermercado.
Hacia 1998 el rubro continuaba sin ningún tipo de reglamentación que delimitara los regímenes de trabajo. Las mensajerias, en muchos casos, solo eran una pequeña pieza en alguna pensión donde el dueño repartía los viajes desde un teléfono de línea y le pagaba un porcentaje al trabajador una vez finalizado el día.
Ante esta situación de total indefensión laboral surgió la primer "asamblea de mensajeros" que bajo este nombre comenzó a convocar reuniones donde los trabajadores del sector debatían sobre sus problemas y se buscaban formas de solucionarlos.
(Foto: Simeca)
La herramienta de los trabajadores organizados
Al tiempo, se fue constituyendo un núcleo de mensajeros que se plantearon la conformación de un sindicato, con una declaración de principios comprometida con la lucha social.
Ya constituido como S.I.Me.Ca se definió una forma de organización que persiste hasta la actualidad. Esta prioriza la participación de todos los afiliados en las instancias de dirección. Como así también, el respeto a las decisiones de las bases durante las negociaciones con los patrones. Es decir, ser una herramienta de los trabajadores organizados
19 y 20 de diciembre, y otras formas de la misma lucha
Para mediados del 2001 nos movilizamos en rechazo a la ley de ingreso al microcentro, medida que negaba el acceso, a este lugar, de todo vehículo en horario bancario. En esa ocasión fueron atropellados varios manifestantes, lo que originó la reacción del resto y terminó con una camioneta incendiada y enfrentamientos con las fuerzas represivas. En tanto, el poder del S.I.Me.Ca. se hacía fuerte en el sector y se consagró como sindicato representativo y sin ninguna cobertura legal.
Se plantaba como fuerza obrera organizada que presentaba batalla en los lugares de trabajo. Es necesario destacar hechos como la huelga de la Pizzería "La Ideal", que terminó con causas penales para varios referentes sindicales, o el conflicto de la mensajería Mac Kensy, que otorgó un gran triunfo a los trabajadores.
Durante el estallido de las jornadas de 19 y 20 de diciembre, los mensajeros nos encontrábamos en nuestros lugares de trabajo, en las esquinas y las calles del microcentro, con las herramientas de trabajo. Las bicicletas y las motos jugaron un papel importantísimo en la lucha callejera.
El año 2002 se perfilaba para la pelea legal, por la personería jurídica, o más conocida como inscripción simple, paso previo a la personería gremial. Para esto, en septiembre del 2004 realizamos una marcha que finalizó con durísimos enfrentamientos con la policía y heridos. de los trabajadores. Al poco tiempo el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, entregó, en mano, la firma de la inscripción del sindicato.
El rubro es el prototipo de la precarización laboral ya que se trabaja a destajo, esto es, sin goce de sueldo, sin vacaciones, ni aguinaldo. El salario se conforma por un porcentaje de los viajes realizados, a más entregas más ganancia. Esta actividad de alto riesgo cuenta, al día de hoy, con más de cincuenta mil mensajeros en todo el país. El índice de mortalidad registra: cinco muertos por día a nivel nacional y siete mensuales, en Capital Federal.

(Foto: Simeca)
El próximo 27 de junio nos movilizaremos por la personería gremial, lo que nos permitirá discutir un convenio colectivo para un sector olvidado de todos los gobiernos de turno.
Teniendo en cuenta la trayectoria de S.I.Me.Ca. puede preverse que, otra vez, más que pedir permiso salgamos a dar batalla.