Alta literatura La editorial nacida en las entrañas mismas de El Alto continúa revolucionando la escena cultural boliviana. En una profunda entrevista con los escritores Crispín Portugal y Roberto Cáceres, editores de la cartonera, Al Margen tuvo la oportunidad de conocer su historia y sus proyectos, además de reflexionar sobre la actualidad literaria y la fuerte impronta de la ciudad de El Alto en sus obras. |  |
El escritor norteamericano Henry Miller decía que imaginar un nuevo mundo era vivirlo diariamente. Quizás, estas palabras flotaron en las cabezas de los escritores alteños Crispín Portugal, Darío Manuel Luna y Roberto Cáceres, cuando en mayo de 2006, crearon la editorial Yerba Mala Cartonera. Un proyecto artístico editorial que ha revolucionado el escenario cultural boliviano. Tomando como matriz las experiencias de las editoriales cartoneras surgidas hace pocos años en Argentina y Perú –libros manufacturados con cartón reciclado, precios populares y un catálogo integrado por escritores y poetas latinoamericanos-, estos jóvenes alteños traen aire fresco y vanguardista a las letras bolivianas.
Crispín Portugal y Roberto Cáceres beben relajados sus cafés, recuerdan los primeros meses de la editorial y reflexionan sobre el por qué de la elección del nombre: “La yerba mala crece en cualquier parte, sobre todo en el lugar que tu menos la desees, y siempre se la quiere extirpar porque es molesta. Pero la vas a sacar y va crecer otra vez. Hemingway decía que los pobres somos como la yerba, crecemos en cualquier parte. Por eso nos ha gustado Yerba Mala porque nos van a matar pero van a venir otros atrás, una suerte de terquedad por la supervivencia, obstinación por sobrevivir”, explica Portugal. “También hay una fuerte relación con la Pacha Mama, la Madre Tierra, y se articula con la fuerte impronta femenina que guardan los nombres de las otras experiencias cartoneras de Latinoamérica”-Eloísa en Argentina y Sarita del Perú-, completa Cáceres. 
--Al Margen: ¿Cómo organizan la producción de los libros?
C.P.-- Para la elaboración de los textos compramos y buscamos cartón en los basurales y luego tenemos un grupo de chicos, que como buenos hijos de artesanos alteños, se dedican a diseñar las tapas de los libros: dibujan, viñetean y colorean. Los niños tienen plena autonomía para diseñar las tapas. Ese era uno de los principios del proyecto: incentivar la creatividad de los niños que participan en el armado de los libros.
-- Al Margen: ¿Cómo es su relación con el círculo literario boliviano y con las grandes editoriales?
R.C.--El ingreso a las élites literaria bolivianas se hace muy complicado para los jóvenes escritores bolivianos, y mucho más viniendo de El Alto. El círculo literario boliviano se autoalimenta, funciona con el antiguo sistema de padrinazgo y casi no le ha prestado atención al proyecto Yerba Mala Cartonera. Sin embargo, siento que de alguna manera, Yerba Mala ha comenzado a molestar a esos círculos cerrados, los ha comenzado a inquietar. Se dan cuenta que en El Alto se ha comenzado a generar otra literatura.
-- Al Margen:¿Cómo encuadra Yerba Mala Cartonera en la actual situación política de Bolivia?
R.C.-- Lo que ha pasado en octubre de 2003 nos ha obligado a empezar a mirarnos a nosotros mismos y plantearnos de que lado estábamos. Eso nos ha hecho pensar porque no podemos proponer algo desde aquí arriba, desde la ciudad de El Alto. En la carrera de literatura se repiten los autores, las estéticas, los temas, pero aquí arriba esta ocurriendo otra cosa
C.P.-- Siempre pensé que la literatura no debía marginarse plenamente del contexto político y social de una época. En ese sentido creo que la literatura debe constituirse en un ente interventor sobre la realidad, debe actuar y operar sobre ella. No en términos estrictamente políticos, sino como apertura y posibilidad de abrir otros puntos de vista, y creo que eso ha pasado desde la creación de Yerba Mala Cartonera.
-- Al Margen:¿Cómo se imaginan el futuro de Yerba Mala Cartonera?
R.C.-- En febrero pasado, Yerba Mala Cartonera ha cumplido su primer año de vida, un primer año realmente importante. Pensando en el futuro, queremos seguir construyendo una verdadera alternativa de publicación en Bolivia, y lograr que nuestro proyecto se articule con las demás experiencias latinoamericanas -próximamente se abrirán editoriales cartoneras en Chile y México-.
C.P.-- También creo que debemos apuntar a conformar un verdadero movimiento literario y artístico que logre renovar el escenario cultural. Que surjan más cartoneras: en Cochabamba, en Potosí, en Tarija, en todo el país. |