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sábado, 01 de septiembre de 2007

 El diario no habla de ti

En nuestro país existen 1500 hospitales y 6 mil centros de  salud en el ámbito público, la inmensa mayoría sin la cantidad de personal adecuado, ni los servicios necesarios para atender a la población. A esto se suma las grandes fallas de infraestructura edicilia. Junto con las malas condiciones laborales que permanentemente  denuncian los trabajadores y trabajadoras del sector, se forma un entramado que revela una política de Estado. Jorge Yabkoski, presidente de la CICOP explica cómo las malas o pésimas gestiones son atravesadas por un objetivo común, vaciar al sector público y trasladar recursos al ámbito privado.

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Escuchá el audio de la entrevista realizada a Jorge Yabkoski, presidente de la CICOP

 


El proceso de salud enfermedad tiene en cuenta los condicionamientos ambientales, laborales, demográficos, los avances tecnológicos, etc. Uno de los ejes de este proceso, es el sistema de atención de la salud. Jorge Yabkoski, presidente de la Asociación de los profesionales de la Salud de la provincia de Buenos Aires (CICOP), considera que la salud es un derecho que debe vincularse a la ciudadanía, en tanto servicio universal e integral garantizado por el Estado. Sin embargo, el sector privado y el de la seguridad social, pretenden instaurar la idea de una salud individual a cambio de aportes. En las última seis décadas, la desatención hacia el sector parece favorecer esta última posición. 

Un modelo de casi 60 años

Yabkoski, reseña: “En el comienzo de la nacionalidad la sociedad de damas de la oligarquía organizaba el sistema de caridad. Dentro de éste estaban los psiquiátricos, los asilos de tuberculosos y también las  instituciones de atención pública que básicamente eran reservorios de pacientes crónicos o manicomiales.” En tanto, las clases dominantes accedían a través de la capacidad de pago, a la prestación privada de la salud, es decir, al médico particular. Los primeros centros de atención privada con internación, tuvieron que esperar al comienzo del siglo XX para ver la luz.

Todo eso sufrió grandes cambios con la aparición de las mutualidades y la organización de las colectividades extranjeras. En el año 50, con la llegada del peronismo al poder, se da una puja para discutir cuál era la vía para la incorporación de grandes masas populares al consumo del sistema. Yabkoski puntualiza: “La línea que llevaba adelante Ramón Carrillo planteaba un sistema nacional de salud, para esto construye los grandes hospitales como el Finochietto, el Castex, el Eva Peón donde murió Evita y en poco tiempo duplica la cantidad de camas publicas, pasa de 55 mil a 100 mil. Carrillo era un gran admirador del sistema de salud inglés, del estado de bienestar europeo que nació en la postguerra. Por otro lado -continúa el profesional- estaba el sector sindical que se va organizando en torno a las mutuales y obras sociales. Este proyecta un sistema de atención de la salud controlado por los sindicatos.”
El referente gremial considera que “luego de la muerte de Eva Perón en 1954 y la renuncia de Ramón Carrillo, el sistema de salud se modeló y es lo que no ha cambiado en los 50, casi 60 años”.

“Se configuran, entonces, tres subsectores -explica- el hospital de pobres que quedó condenado a ser un sistema de auxilio para la gente sin cobertura, con baja calidad de hotelería, buena calidad científica y buena calidad en las emergencias. A pesar de todo bastante prestigioso pero siempre con un rol subordinado a los dos sistemas madres, que son las obras sociales y el sector privado.” 

El sistema de seguridad social comienza a crecer, con la ayuda de la ley 18.610 impulsada por Ongania. Y luego con la normativa del PAMI, en plena dictadura de Lanusse. Estos acuerdos entre sindicalistas y los militares permiten vincular el derecho a la salud no a la ciudadanía, sino al trabajo en blanco. Es decir, el aporte crea el derecho, pero ya no se trata de un derecho humano básico.

Con esta misma concepción, el sistema privado se va amplificando, a través de mutualidades prepagas. Pegan un salto importante a comienzos de la década del 80 con la creación de un mercado de seguridad social.

En ese sentido, Yabkoski señala que “las familias de clase media y alta no podían acceder a la salud pagando una intervención quirúrgica. Esto se debe  a la complejización de la economía y al alto costo  de las prestaciones medicas”.

Las prepagas cuentan con 3 millones de usuarios, la seguridad social que abarca el trabajo en blanco alcanza los 14 millones de beneficiarios, y de 17 a 20 millones, de acuerdo a la tasa de desocupación, cuentan con el hospital público. Estas cifras se mantienen sin grandes modificaciones, lo que refuerza la idea de un modelo sostenido a través de las gestiones.

La voluntad

“Hubo un intento, en la década del 90 de introducir a los hospitales en la regla del mercado, transformarlos en unidades de prestación, consigna dictada por el Banco Mundial” recuerda el profesional. Se pretendía flexibilizar la mano de obra quitando los convenios colectivos de trabajo. De esta manera, el hospital competiría por la captación de los fondos de salud. Iba a andar bien si tenía muchos asegurados, si los pobres no podían pagar el Estado los podía llegar a subsidiar.”

Yabkoski considera que “esta iniciativa quitaba el derecho a la salud y lo transformaba en algo que puede ser garantizado con una tarjetita que te convertía en consumidor de un paquete mínimo y básico de prestaciones y no un sistema publico que avale la atención de la salud en forma integral”.

Esta reforma alcanzaba a la educación, a la salud y al sistema previcional. La Ley Federal de Educación se sancionó en 1993, con el decreto 578 de Menem se anunció el ‘Hospital de Autogestión’, y en 1994 a partir de la creación de las AFJP desaparece la jubilación como derecho y pasa a ser capitalización individual. 

En el ámbito de la salud ese plan fracasó, no pudo ser instaurado por la resistencia de los trabajadores y trabajadoras del sector y porque el hospital público estaba muy arraigado en la población.

Para el presidente de la CICOP, la lucha del personal merece un capítulo aparte. Explica que “se aspiraba a liquidar los convenios colectivos e introducir, lo que se llamó, los ‘estímulos económicos por éxito en los resultados’. Es decir el salario atado a la siguiente situación: yo tengo 10.000 asegurados, atiendo y a la gente le gusta ese hospital y se anotan en el seguro, entonces cada vez tengo más pacientes-consumidores que pagan para atenderse en mi unidad prestacional, y de acuerdo a todo esto cobro mi salario.”

La provincia de Buenos Aires tiene el 40 por ciento del sistema publico de salud del país, no por casualidad desembarcaron allí los primeros intentos de modificación. “En la legislatura bonaerense se votó la ley de  flexibilización laboral  y nosotros la volteamos-cuenta Yabkoski. En 1998 esa norma fue al frezzer. Logramos mantener la ley de carrera que habíamos conseguido en 1986. Al no poder entrar la flexibilización no pudo entrar el conjunto del plan.”

Sin embargo, considera que el plan Federal de Salud creado por el actual ministro del área, Gines González García junto al Banco Mundial (sí, otra vez) vuelve a lo mismo, pero de manera tan ineficaz que ni siquiera funciona en todo el país. Solo en algunas regiones se avanzó con la privatización de la salud. “El plan prevé que se atienda por 30 pesos por persona en un territorio. Se implementó en parte en Iruya —provincia de Salta— en Calafate —provincia de Santa Cruz—, ahora quieren ir por la ciudad de Salta que es la médula del sistema en la provincia” advierte el referente sindical.

El presupuesto previsto para el área es del 1.9 del producto bruto interno. Yabkoski  detalla: “se trata de 12 mil millones pero la gente esta gastando de su bolsillo mas de 18 mil para atenderse. Es decir que el gasto del argentino en salud casi duplica al gasto del estado. Si existe la intención de terminar con la pobreza esta ecuación tiene que cambiar porque el que más gasta en salud es el más pobre.”

 Volver al futuro

“En los equipos de salud de la formula Scioli-Ballestrini —indica el referente— hay toda una serie de tecnócratas que fueron funcionarios en la gestión pasada que están volviendo a intentar favorecer el mercado de la salud y derivar fondos del sector publico al privado. Esto lo logran no nombrando personal y haciendo que el sistema se muera por inanición”. Ejemplifica: “Si no hay urólogo y tenés un paciente con problemas de próstata en lista de espera, viene el ministerio y le dice vaya a la Clínica X que lo atienden. Pobre gente, subvencionémosla y la plata va para la clínica privada. Este mecanismo nos pasa en terapia intensiva de pediatría, cirugía cardiaca, diálisis, resonancia magnética, con todo lo que es la crema rentable de la atención médica".

El profesional concluye “lo que tienen en carpeta es eso. El Estado para la guardia, lo mínimo, la rehabilitación, lo costoso, los caños. Y la crema para los amigos del sector privado, las corporaciones del complejo medico industrial y los  sanatorios.”

En tanto, las obras sociales de la Confederación General de Trabajadores (CGT) han producido junto con el  sector privado lo que se llama una imbricación. Luis Barrionuevo, Armando Cavallieri son dueños de clínicas, prepagas, y ya tienen gerenciadoras propias. El presidente de la CICOP explica que se trata de “una integración vertical del complejo medico industrial con el sector financiero”. 

Los fondos que manejan estas entidades son aportes obligatorios de patrones y trabajadores. Para Yabkoski “deberían ser fondos públicos aplicados a la salud y son legalmente fondos privados y nadie los puede auditar ni determinar si esa plata está en un lugar eficaz para el beneficiario. No es controlada democráticamente y es utilizada como caja política”.

Además agrega: “Lo que siempre sostengo es que el hospital publico es una porquería porque si no fuera una porquería sería una competencia desleal para el sector privado y para la burocracia sindical y sus obras sociales”.

El medico a palos

La argentina Mirta Roses conduce la Organización Panamericana de la Salud desde 2003  y considera que "la culpa de la violencia que se vive a diario en las guardias hospitalarias la tienen los médicos porque se alejaron del pueblo". Para el referente de la  CICOP, las declaraciones de la funcionaria, que comparte con el titular de la cartera de salud, deforman la verdadera realidad. “Si los profesionales decimos que somos pobres trabajadores que nos rompemos el alma y no tenemos nada que ver con la violencia, ahí también estamos ocultando la verdad. Yo creo que hay que tener una visión sistémica porque hay violencia social, hay alcoholismo, paco, hay insuficiencia de servicios, de personal". Y apunta: “hubo hace unos meses una epidemia de bronqueolitis, una madre que llevaba su hijo al hospital podía comerse dos o tres horas de espera porque adentro había pibes embromados y estaban los pediatras pidiendo derivaciones. Entonces cuando algún medico salía lo embocaban de una piña. Hay  trabajadores de la salud que no saben como manejar la violencia, no están preparados. Esto tiene que ver con las gestiones de los hospitales donde no hay una visión que integre a la comunidad hospitalaria como sistema y no hay posibilidad de conversar sobre el tema. Además hay un montón de negociados con las empresas de seguridad”

Resume: “si decimos que solo se arregla  con policía, o cuando todos los trabajadores del área internalicen como tratar la violencia,  o cuando hagamos la revolución, vamos a tener una visión sesgada. Debemos atacar el conjunto de los factores porque si reclamamos policía también hay que reclamar un control sobre esta, si tengo un equipo de profesionales debo intervenir para ayudarles en el tema, debo trabajar socialmente con la idea de eliminar la exclusión social. Tengo que enfocar el tema de la violencia en su complejidad, si simplificamos hacemos un discurso político que beneficia a la corporación medica”.
Ojos bien cerrados

El viernes 16 de agosto, la CICOP junto con el Foro Social de Salud, Médicos del Mundo y otras organizaciones sociales realizaron una muestra de fotos y gráficos que denuncia el verdadero estado de la salud en nuestro país. Fue emplazada frente a la Cancillería, sede de la Cumbre Internacional 30-15.

A pesar de la concurrencia de medios para cubrir el evento, el profesional señala que muy pocos se acercaron a la convocatoria. “El ministerio de Salud dispone de mucho dinero en publicidad, entonces la población no sabe que la mitad de los niños tienen anemia, que las mineras ya están haciendo estragos en  las regiones gobernadas por el Kirchnerismo. En cambio, si nos enteramos de los aborígenes chaqueños muertos por desnutrición y tuberculosis porque parte de la responsabilidad es del gobernador radical Roy Nikish”

Agrega: “Las multinacionales farmacéuticas marcan su propia agenda en los medios de comunicación. Si fuera por Clarín todos viviríamos hasta los 150 años y nuestros problemas solo serian el tabaquismo y la obesidad”

En el encuentro internacional la candidata oficial Cristina Kirchner anunció la necesidad de una reforma estructural del sistema de salud.

Para Jorge Yabkoski, presidente de la CICOP, esta mención no basta, “no se ve un cambio real en el horizonte del próximo gobierno porque si uno le pregunta a los candidatos a ministro de salud,  cuánta plata va a poner en salud, no hay respuesta.  Y el dinero está. El complejo medico industrial también ve esto, pero ellos dicen nosotros somos un servicio publico, el Estado nos tiene que subsidiar, dennos capita y atendemos todos los pobres que quieras, queremos colaborar. Existe todo un discurso articulado desde los privados para captar fondos públicos. Se sabe que la plata está y lo que falta es saber dónde va y eso es decisión política."
 1º Parte

 2º Parte

3º Parte

4º Parte

5º Parte

6º Parte

 

 Imágenes de la muestra realizada por CICOP frente a la cancilleria

 

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