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Jueves, 28 de Agosto de 2008
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Libros: Ninguna mujer nace para puta PDF Imprimir E-Mail
lunes, 05 de noviembre de 2007

Rebeldes, filosas y cómplices

Editado por lavaca, el libro recoge el diálogo entre María Galindo, integrante de la agrupación feminista Mujeres Creando de Bolivia, y Sonia Sánchez, ex miembro de AMMAR CTA y AMMAR Capital (1). Ambos discursos dirigen una mirada  interpeladora y filosa desde la prostitución  hacia la sociedad, una mirada que conceptualiza a la puta, a la no puta, al prostituyente y al estado proxeneta. Este texto, elaborado en base a una entrevista (2) y fragmentos del libro, funde las voces en una y pretende reflejar los conceptos más importantes que se desprenden de “Ninguna mujer nace para puta” . 

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Puta vieja, puta fea, puta loca, puta de mierda. Nos duele, nos paraliza, nos lastima, nos humilla, nos descalifica completamente, nos avergüenza, nos intimida, nos enmudece, nos frena. Y por eso entendemos que las compañeras rechacen esta palabra, la toquen con asco como quien agarra ropa sucia de sangre y olor a muerte y  la toquen para esconderla debajo de la cama. Entendemos que la eviten, la censuren y cuando sale de nuestras bocas, la usen para lastimar a otra, porque saben dónde duele.
Por eso mismo, por todas esas sensaciones mezcladas de asco y humillación, al mismo tiempo, partimos del hecho de que para pensarnos a nosotras mismas, para romper con la cadena de mentiras que nos sostiene es una palabra imprescindible.
Es además imprescindible para todas las mujeres, las putas y las no putas. Porque se instala en nuestras vidas pronto y como parte de nuestra identidad. Se instala antes de que lleguemos al mundo de la prostitución (...). Necesitamos tomarla y tocarla desde nosotras mismas para poder usarla para despertar a todas quienes duermen con ella soñando las pesadillas de abuso más intolerables. Para poder despertar entre nosotras hermandades y complicidades y no odios. Esta palabra está cargada de odio hacia las mujeres y desde las mujeres y nuestros cuerpos, nos es por eso vital manejarla para movernos de ese lugar de humillación donde nos coloca.  

   
“Ninguna mujer nace para puta nació como una muestra de arte. Llegó a Argentina en el mes de mayo y se expuso en el Centro Cultural Borges. Allí las putas interpelamos,  usamos nuestra voz y rompimos los limites de la mujer buena y la mujer mala. Los limites tan oportunistas que hay en la cultura popular en el manejo de los apelativos “mujer de la calle” y “mujer de su casa”. Este es otro de los infinitos ejemplos que debemos tener presentes a la hora de plantear una ruptura. La puta y el lugar de la puta tienen la potencia de poner en crisis el lugar de esa no puta también, porque todas adquirimos el rostro y la cara de la puta. Esa crisis de la no puta a partir de la puta desdibuja fronteras que para el patriarcado son muy sólidas, insalvables e importantes. La muestra resultó un espacio común de putas y no putas. Partió de nosotras, interpelamos esa omisión que recae sobre la puta, pero no fue acusatoria sobre las otras mujeres. Por eso se construyó una complicidad única. También nos demostró que abrir el terreno de la prostitución como un escenario de debate sobre las relaciones sociales y las concepciones de la política y el cuerpo es posible y fecundo. Al mismo tiempo significó que el debate de la prostitución no es, pues, un debate entre putas para mejorar las condiciones en las cuales vas a ser prostituida.

La gente que asistió a la exposición pedía algo más de la muestra, nos decían:¿Cómo sigue esto?. Entonces, junto a María Galindo, decidimos hacer un libro. Este libro es concepto,  es teoría y es una mirada que sale desde la prostitución hacia la sociedad, te estoy interpelando a vos, como ciudadano, al Estado, al prostituyente, al proxeneta. Aquellos que compren el libro para alimentar su morbo que gasten su dinero en cualquier otra cosa. Este libro rompe, desordena, eso es “Ninguna mujer nace para puta”.  Yo no hubiese podido escribir estos textos si no me interpelaba primero como mujer omitida, prostituida, como mujer explotada. Porque la puta es omitida desde los discursos y la practica política. Es omitida en los debates que incumben a toda su vida social. Es una anulación completa de la existencia, es una forma de convertirla en una existencia no solo sin contenido y sin valor para la sociedad, sino sobre todo en una existencia que no afecta, ni interpela ninguna de las estructuras sociales. Por eso la presencia de las putas en todas las sociedades y sistemas políticos y económicos del mundo parece no afectar la supuesta coherencia del propio sistema.
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¿Quién reconoce a la puta como suya?

Absoluta soledad. La soledad en la esquina es de exposición y vulnerabilidad completa e ilimitada.  Allí ella no se apropia de la ciudad, ni tiene un espacio que la contenga. En esa esquina y a partir de esa soledad se construye una realidad paralela, donde el estado tiene derecho a criminalizarte, el prostituyente a expropiar tu cuerpo, la sociedad a vomitar en vos todas sus broncas. Por todas estas razones esta soledad le da forma a la prostitución. Sin embargo, es la soledad más acompañada, porque te controla el vecino, el fiolo, el prostituyente, la policía, la otra puta que esta siendo explotada al lado tuyo. Recuerdo una escena en los tribunales de la Ciudad de Buenos Aires. Fue durante el juicio oral a los 15 detenidos y detenidas por manifestar frente a la Legislatura de la Ciudad contra el Código Contravencional. En el pasillo había muchísima gente. Las y los vendedores ambulantes estaban rodeados por sus familiares y amigos y amigas y colegas, por decirlo de alguna manera. El caso es que estaba lleno de gente: parientes entre los que podías identificar a padres, madres, esposas e hijos. El familión en pleno. Las dos putas estaban absolutamente solas. No había ningún familiar ni hijos, ni pareja, la propia organización, tampoco. Era la SOLEDAD. Los familiares no fueron por vergüenza y las compañeras por lo mismo.

 Tu también tienes vergüenza de que te reconozcan y justificas a todo aquel que te invisibiliza porque esa invisibilidad en la te refugias suaviza la vergüenza. La mentira te permite construir una realidad paralela. En el momento que sales de tu casa no dices: “Voy a prostituirme”, dices “Voy a trabajar”. Hablás de tu marido cuando no es un marido, es un fiolo. Hablas de que haces de psicóloga y es otra forma de mentirte porque la relación de poder nunca sale de las manos del cliente, él maneja la situación. Hablás de que vos te estas levantado al prostituyente, cuando es él el que tiene el poder de elegir, no hay elección ninguna en este proceso. Es el prostituyente quien impone no usar forro, para nombrar un ejemplo tan solo. Porque él sabe la  verdad: sos una mujer hambreada y que , por lo tanto, no puedes decir no. Ese es el verdadero poder del prostituyente y no se lo otorga sólo el billete que tiene, sino todo y todos los que sostienen a una mujer en ese lugar.

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El corsé, el maquillaje

Ustedes escuchan: "prostitutas" o "trabajadoras sexuales" y para mi la postura del “orgullo de la puta” no es una salida, es un corsé que te sostiene parada ahí en la esquina. Las putas, también hemos comprado ese discurso. No quiero que se confunda la propuesta de interpelar a la sociedad y trabajar la culpa para devolvérsela confrontando a la sociedad con su doble moral. No quiero que eso se confunda con el proceso que planean las mujeres que hablan del “orgullo de la puta”. Porque para hablar de eso utilizan el término trabajadoras sexuales, que es un maquillaje. Es un guión que se construye así: comienza con el tema del orgullo, sigue con la etiqueta de trabajadora sexual y termina con el sindicato. Estas tres patas sostienen una misma trampa. Y de las tres, la mas importante y la más repetida es la del trabajo. Te dicen: “Compañera, sos una trabajadora sexual”. ¿Eso significa que la prostitución es un trabajo? ¿Qué voy a tener jubilación derechos, seguridad social? Pensemos, hace más de diez años circula este discurso. ¿Qué consiguió? ¿Cuántas prostitutas dan la cara públicamente o se reconocen como trabajadoras sexuales en una reunión de padres del colegio de sus hijos? ¿Y cuales son los derechos que ha obtenido este discurso? Hay que decirlo claramente: salvo un grupo de dirigentes que viven bien gracias a este razonamiento y lo explotan en provecho propio, ninguna mujer prostituida puede acceder a ningún beneficio por esta vía. Lo único que le dan son forros. La vergüenza y el dolor que sienten no se los quitan maquillando las palabras. ¿Ser prostituida por el hambre es trabajo? No: es un discurso que protege, justifica y fortalece al humillador, al hambreador, al prostituyente. No es cliente. La puta no es un banco para tener clientes. Yo lo llamo torturador. Es que ese cuarto de hotel también es una celda donde te torturan los 15 minutos que el tipo paga. Todo el saber que tenemos las mujeres que hemos sido prostituidas, sobre el cuerpo del prostituyente no lo he podido poner en palabras porque primero llega el vomito.

Algo que vive de mí

Escuche hablar muchas veces el estado patriarcal. Y este concepto parece algo tan grande, tan gordo que no lo podía definir bien. Yo venia de dos organizaciones de putas en Argentina.  Una es AMAR CTA y, la otra AMMAR CAPITAL. En esas dos agrupaciones fui a tocar la puerta al Estado para pedir emprendimientos productivos, capacitación laboral, educación.  De hecho, si las putas le decimos al Estado “la prostitución no es trabajo” nos responde que carecemos de cultura de trabajo y nos da una caja de alimentos y 7 mil forros. ¿Qué pasa? Yo pido una cosa, pero me dan otra que me sigue sosteniendo en la prostitución. ¿Quién me mantenía a mi dentro de la prostitución y en la esquina? El proxeneta. Este no te mata, te deja ahí, te subalimenta para que no puedas accionar. Cuando el Estado te da una caja te coloca en una situación perversa. Dice: "Te lo mereces" y al mismo tiempo te hace pensar que te esta ayudando...Entonces tienes la sensación de estar frente a un Estado generoso y eres tú, frente a ese Estado, el ser miserable. Recuerdo cómo las compañeras se compraban una bolsa de mercado y cuando iban a retirar la caja, la rompían para guardar los alimentos en su bolsa de compras. Era una forma de no ir por las calles con esa caja en los brazos, simplemente porque eso te da vergüenza y lleva además impresa su propaganda que dice “Gobierno de la Ciudad, caja gratuita”. El proxeneta actúa así, tiene la necesidad de humillarte porque esa humillación garantiza tu sumisión.  El decir “Estado proxeneta” nos aclara el lugar de objetos de las mujeres, de intercambio que ocupamos las mujeres en todas las sociedades y culturas del mundo. Nos aclara también la negación de nuestra condición de sujetos. Por eso las mujeres, en un Estado patriarcal actuamos y existimos por fuera de la historia y de la política. Y eso no se resuelve con ningún concepto de inclusión, ni política de derechos, porque instala una critica más profunda e irreconciliable con el Estado, sea éste del norte o del sur, sea socialista o capitalista. Por eso el universo de la prostitución es un pendiente de todos los sistemas políticos, de todas las ideologías y de todas las culturas del mundo. El Estado proxeneta es definitivamente una manera de jerarquizar las relaciones sociales en una determinada sociedad. Es una mirada que sale desde el mundo de la prostitución pero que nos sirve para comprender las relaciones sociales en todos los ámbitos y actores.
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Los hombres a años luz de interpelarse

El consumo de la prostitución articula una cierta identidad masculina fundada en la virilidad que circula en muchos espacios sociales, desde el sindicato, la guerra y el ejército hasta la cancha de fútbol. El tema es que el consumo de prostitución sostiene y afirma esa identidad. Funciona como un refuerzo, un soporte, un momento de retroalimentación, de confirmación de los juegos de poder de la identidad masculina. El ejemplo del padre que lleva a su hijo a debutar delata también esto: es el hijo que adquiere el acceso a un privilegio y a través de ese privilegio, a una condición de hombría. De esta manera se explica también el tránsito inmediato y directo de consumidor de prostitución a padre de familia o sacerdote, sin que medie la culpa, ni señalamiento social. Es cómico, por ejemplo que el prostituyente lleve inclusive el apelativo de "parroquiano", porque se trata de un universal masculino que no entra en cuestión. Desde ya en el mundo masculino se ha hecho de la puta parte de un mito romántico vinculado al marinero, al poeta, al jefe, como anexo de su virilidad. Queda pendiente el análisis del consumo de la prostitución en primera persona y desde el universo masculino. Queda pendiente como parte de ese vacío político. Es un vacío político que no revela otra cosa que complicidad con un sistema de dominación y con un lugar de dominación.

En voz alta

Cuando yo iba a las facultades a dar mi testimonio como puta la sala estaba completa porque era una puta hablando desde la  victimización. Cuando fui a presentar el libro y fui desde otro lugar, y tuve que moverme para escribirlo, las mismas salas no estaban llenas. Noto que está faltando pensamiento, interpelación, discusión. Este libro: “Ninguna mujer nace para puta” es tener voz propia. Por mi no van a hablar los parásitos, los fiolos, nadie más. Muchas veces he cruzado la frontera y son cincuenta y pico de horas de viaje en micro hasta Bolivia. En este trabajo estoy encontrando otra Sonia; no soy puta, ni prostituta, ni trabajadora sexual. Puedo definirme como madre y fuera de eso también. El apropiarme de mi voz, de mi pensamiento, de mi cuerpo es muy fuerte. Estoy descubriendo a esa Sonia que no dejaron ser y que yo tampoco permití. Yo invito a todas las mujeres a verse en un espejo, las invito a interpelarse.

 
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(1) AMMAR CTA (Asociación de Meretrices Argentinas) integra la central de Trabajadores Argentinos y propone la sindicalización de las mujeres que ejercen la prostitución. AMMAR CAPITAL (Asociación de Mujeres por los Derechos Humanos) es un desprendimiento de la primera y la ruptura se da por no aceptar el concepto de trabajadora sexual y emplear mujer en situación de prostitución exigiendo al Estado trabajo digno. Hasta mediados de años esta agrupación estaba conducido por Sonia Sánchez. Este libro también marca el alejamiento de la organización.

(2)  Realizada a Sonia Sánchez en el programa El Fuego y La palabra AM 530 La voz de las Madres.
 
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