“Hay algo que el rock no dice” “Mientras la chata nos lleve...” es el último disco de la banda editado en 2005. El sonido parece más trabajado, que en sus anteriores producciones, quizás por la ayuda de Daniel Buira de la Chilinga en la dirección artística. Además con algunos invitados de lujo como Peteco Carabajal, Liliana Herrero homenajeando a Osvaldo Bayer y Moira Millán recitando en “Niña mapuche” entre otras cosas…Mientras esperamos su próximo trabajo, Al margen, entrevistó a Arbolito, la banda que los empleados de la disquerías no saben donde ubicar; ¿Rock? ¿Folklore? | |
Andrés: Siempre decimos que la banda esta es vertiginosa. Puede pasar cualquier cosa y muy rápido. Arbolito no es tranquilo. Tenemos mil quinientas anécdotas con el bondi. Lo compramos sin conocerlo. Nunca nadie había manejado un Scania ‘59, de once toneladas Teníamos planeado salir el 1 de enero Y ese 30 de diciembre fue Cromañón. Se nos caen algunas fechas y se nos cae el sonidista-chofer. Salimos con un bondi recién comprado que no sabíamos qué onda, apenas lo habíamos revisado. Manejando nosotros, que pasamos de la chata a un bondi de trece metros sin escala, manejando en montaña y con un sistema de sonido sin sonidista. Que no era el sonidito nuestro, el de la chata, es otra cosa, para armarlo estas tres horas, con luces, y encima veníamos grabando el disco en vivo. Y así salimos en una gira de 14 shows, seis músicos, más Gula y Miguelito (dos asistentes). No chofer, no operador, no luces, no nada. Pero en esa gira grabamos la mayoría de los temas del disco en vivo. Tocamos en Zanón (Neuquén), Bariloche, El Bolsón, Lago Puelo, El Hoyo, Mar del Plata, Necochea, Henderson, González Chávez. Fue la mejor gira de nuestras vidas.
P: Esta bueno escuchar sus discos en viaje dentro de la Argentina, por el interior… Ezequiel: Es que muchas canciones se hicieron a partir de los viajes. Viajando nació Arbolito, viajando nos conocimos, viajando hacemos las canciones. Pedro: Algo de ese espíritu queda y después de tanto viajar, de tantas giras que hicimos, la parte compositiva tiene que ver con tantas experiencias vividas que uno trae. Ezequiel: Estar mucho en la ciudad te deja la cabeza mal, te ensordece. Pedro: La ciudad te lima. Ezequiel: En viaje, te das cuenta que hay tanta gente viviendo otra historia, nada que ver que la nuestra y mucho más profunda. Y esta bueno y eso lo trasmitimos. Acá en Buenos Aires creemos que pasan un montón de cosas, pero no es lo único. Pasan un montón de otras cosas en otro lado y con otro ritmo. Ezequiel: Nos creemos que somos el centro del mundo, así nos hacen creer. Los medios y todos. Yo nací en Buenos Aires y tranquilamente podría creer que es la única realidad. Pedro: Yo nací en Rosario y me crié en un pueblo que se llama Chañear Ladeado. La sensación, por más que uno no lo cree del todo es lo que dice la tele. Unos amigos de allá me mandaron un mensaje de texto y yo estaba en el subte lleno de gente. Estábamos en una situación totalmente distinta y me decían; “cuidate, pasan cosas tan feas por allá”. Esta bien, yo me cuido pero la televisión exagera mucho. La realidad parece ser eso que muestran los medios. Desde acá se plantea que la Argentina es Buenos Aires, ese es la mentalidad. Además no hay mucho espacio para pensar, todo va muy rápido, es una picadora de carne. P: ¿Por qué hacen folklore? Ezequiel: La cualidad de la banda es que nos conocimos todos en la escuela de música popular de Avellaneda y en la carrera de folklore. Y ahí descubrimos un montón de folklore que no es el que nos hacen ver en Argentinisima, o lo que cantábamos en la escuela cuando éramos chicos, “zamba de mi esperanza” y todo eso. Yo que soy de acá tenía algún disco de Mercedes Sosa de mi viejo, me gustaba pero tocaba rock. P: ¿Quiénes te gustaron? Ezequiel Descubrí al Cuchi Legizamón y a gente haciendo folklore desde otro lugar musical y artístico. Desde el lenguaje musical escuchar al Cuchi, las cosas que usa es armonía son complejas. Escuchaba a Dino Salussi, Peteco, Carnota, el Chango Spasiuk que ahora tienen un poco mas de difusión. Y eso combinado con todo lo que traíamos nosotros, que era básicamente roquero. Somos de escuchar mucha música y todos hemos pasado por un Piazzola, música clásica y cumbia. Tampoco creo que seamos una parte de folklore. Siempre nos costo eso de identificarnos de alguna manera, en las bateas de las disquerías no saben donde ponernos o cuando tenemos que mandar gacetillas ¿para qué suplemento, para rock, o para folklore?. No creo que seamos una banda de folklore, no somos de tocar en peñas ni en festivales folklóricos. Pedro: No somos una banda de folklore, somos una banda que hace algunas cosas folklóricas o que tiene algunos colores de algunos ritmos y canciones que van por el lado del folklore. Nos gustan y los tocamos. Ezequiel: Es raro porque tampoco somos una banda de rock. Hacemos lo que tenemos ganas. Nunca nos preguntamos, ni nos propusimos hacer lago determinado. Eso es una realidad, no tuvimos nunca prejuicios hacia ningún tipo de música. Pedro: Hacemos lo que nos gusta, lo que nos sale. Eso para esta sociedad donde te encasilla es una complicación. Yo creo que mientras no sea una complicación para nosotros a la hora de tocar esta bien. Ezequiel: Gracias a esa disyuntiva construimos un camino propio. Nos llevó a estar donde estamos ahora, sin estar en ningún lado. Tuvimos que salir a tocar a la calle, a las plazas, tuvimos que alquilar lugares nosotros y hacer fiestas y movidas donde se tocaba folklore y hacíamos rock…. En las peñas no queríamos y no nos invitaban por que no tocábamos música para peñas. Y en las rockerías no nos quisimos meter nunca porque es un bajón; hay un maltrato hacia las bandas, tenés que pagar para tocar y todo eso nunca nos intereso. Entonces dijimos “buenísimo, hagamos la nuestra”. Y se dio en una época en que podíamos, ahora hubiera sido mucho más difícil. Ahora las bandas que eligen un camino o hacer algo, les cuesta mucho mas porque no hay lugares, hay prohibiciones en todos lados. Hay muchos peros para lo que quieran hacer.  P: En una entrevista reciente en otro medio Arbolito dijo “hay algo que el rock no dice”. ¿Podemos volver sobre el tema? Ezequiel: El poder que tiene el rock es enorme, poder de convocatoria, de llegada, de influencia en la juventud, en pibes que están en momentos de formar su personalidad. Y también nosotros, escuchando letras de rock construimos nuestra personalidad, nuestra forma de ser. Pero hoy hay un vacío enorme en el rock, hay doscientas mil bandas que tienen muchísima difusión, mucha más difusión de la que había antes, ahora hay radios exclusivas de rock nacional todo el tiempo. En todo eso, hay algo que el rock no dice. Sólo se habla de la droga, de las minas y del descontrol. P: ¿Quiénes son los rescatables que dicen algo? Pedro: Escucho poca radio, la puse porque nos dijeron que estaban pasando algo nuestro, de curiosidad. Y la puse y me pasa eso, escucho tres canciones y digo no, si quiero escuchar música pongo un disco. Como dice Diego (Fariza) tampoco es que el folklore ahora tiene mucho contenido. Cuando llegó la dictadura el folklore que hablaba de contenidos sociales se cortó. Y lo que quedó fue una cuestión más paisajista o romántica, lo social desapareció. No creo que falten cosas que decir, parece ser que lo que agarra el mercado no es para decir cosas. Ezequiel: No solo desde lo social, sino que desde el lado poético también. El flaco Spinetta por ejemplo, no es un tipo que haga letras sobre revolución, fuertes con lo social, pero escuchas una letra del flaco y te deja pensando tres días. Pedro: Ahora en general, hay muy poca profundidad, todo es muy livianito, esa es la sensación. Ezequiel: Pero hay quien… La Renga, a su manera esta tratando de decir algo. Y lo trata de decir en la música, y en cómo se manejan y cómo se mueven. Pedro: (por La Renga) pero es una de las pocas. En realidades todo funciona como un kiosko, mucho espacio para vender gaseosas. Hay mucha gente haciendo otra cosa, que no llega a los medios y también hay mucha gente buscando escuchar otra cosa. Pero viste, si no te dan una mano es complicado. Ezequiel: En este ambiente, en la realidad que estamos viviendo, si te machacan con algunas cosas, te bombardean, te las terminas creyendo, te terminan gustando y te compras todo. Pedro: Da la misma sensación con las elecciones, es una mentira, no es un sistema de elecciones, es un sistema optativo, vos tenes opciones, tenes que optar, por uno o por otro. En la tele, la radio pasa lo mismo, de lo que dan, que son cinco opciones tenes que elegir uno. No es lo que te gusta es lo que te queda. Lo menos malo. Así no elegís. P: Desde sus inicios tocan en festivales solidarios, en fábricas recuperadas, en eventos populares y barriales…por momentos parecen una organización social que hace música. Ezequiel: Desde siempre, desde hace 10 años hemos ido a un montón de movidas que nos invitan a participar. Y participamos desde lugares donde nos interesa y donde nos gusta compartir esas experiencias con la gente; en fábricas recuperadas, comunidades indígenas, asambleas barriales. Hemos tocado en todos lados. Es una manera de militar acompañando desde lo que hacemos nosotros. Siempre adonde vamos son lugares que estamos de acuerdo con la idea y de acuerdo con la lucha. Y nos parece que está bien apoyar, participar y formar parte de eso. Pedro: Creo que nos llaman por lo que decimos en las canciones, y por los lugares en los que tocamos se va generando un ida y vuelta… Ezequiel: Esta buenísimo esas diferentes experiencias porque uno se contagia con lo que está abajo del escenario, no somos maquinitas que nos paramos y tocamos iguales en cualquier lado. Está bueno, te da la posibilidad de no aburrirte. Si siempre fuera el mismo público y la misma energía pasa a ser algo rutinario. Por ahí tocamos en un teatro o un estadio con un montón de personas saltando haciendo pogo, y por ahí tocamos, como pasó la semana pasada, en una fábrica donde están sentados los hijos de los obreros y son muchos los que no te conocen y están participando muy contentos de que esté pasando eso en una fábrica. P: ¿Cómo sienten estos diez años? (la banda festejó hace poco su primer década), ¿se imaginaban ese momento?, ¿Cómo fue la convivencia?
Ezequiel: Con los años se nos hace mucho más difícil salir de gira. Antes nos metíamos en la camioneta con todo el sonido, todos los equipos, todos nosotros un par de colchones y volvíamos a los cuarenta días. Hacíamos 120 fechas en todas partes, a la tarde en la playa, la noche en la rambla y a la trasnoche en un boliche o en otro pueblo. Ahora no podemos salir así: hay una estructura que mover, también tenemos nuestro sonido, hemos crecido musicalmente con la banda, también somos más grandes, tenemos familias a quien cuidar. Todo eso lo hace mucho más difícil. Ahora es un momento que estaría bueno volver a salir pero con otra estructura.
Editado por Mariana Collante |